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Sudáfrica: un nuevo ‘apartheid’ de negros contra mestizos

Nelson Mandela explica en su biografía Largo camino a la libertad que, a mediados de los 50, el Gobierno del Apartheid promulgó la Group Areas Act, quizá la más maquiavélica invención de los racistas afrikaners, que permitía al Gobierno separar a la gente para vivir en zonas de negros, indios y mestizos (coloured) exclusivamente (segregación racial).
El gran Mandela, entonces un chico rebelde que empezaba en la política y era el presidente de la Liga Juvenil del ANC (hoy partido en el Gobierno), reconoce en el libro que “yo tenía aún muchas dudas sobre si unirnos en la protesta con indios y mestizos” (en el libro se aprecia como Mandela fue girando de posturas radicales hasta convertirse en el paraguas de toda Sudáfrica). Sesenta años después, Sudáfrica amanece convulsa por un problema racial no cicatrizado. Esta vez no son blancos contra negros, esta vez la mecha ha prendido entre negros y mestizos.
Una declaración emitida en YouTube  ha sido la causa del recrudecimiento de la nunca enterrada lucha racial sudafricana. Se trata de un video en el que el actual portavoz del Gobierno, Jimmy Manyi, declara que en la provincia Occidental del Cabo (Ciudad del Cabo) “viven demasiados mestizos. Sería bueno que se desperdigarán por todo el país”, dijo el hoy portavoz del Gobierno. Las declaraciones son de finales del año pasado y las hizo cuando era director general de Empleo y elaboraba la modificación de la Ley de Empleo.
No es la única perla de uno de los niños mimados del presidente Zuma: “Los indios tienen cerca de una 6% de representación en los consejos de administración cuando sólo son un 3,9% de la población. Claro, los indios siempre han sido muy buenos negociando con el poder”, dijo Manyi ante el delirio del público en una reunión de empresarios negros en Durban.
Sus palabras no han quedado huecas, porque según el borrador de la nueva ley, si se lleva a cabo, miles de mestizos tendrán que dejar la provincia y marchar a otro lugar a buscar trabajo. En Sudáfrica hay un cupo obligado de contratos por raza en las empresas de más de 50 empleados. Hasta ahora ese cupo obligaba a que hubiera una paridad entre el porcentaje de habitantes en cada provincia y trabajadores. En la provincia Occidental del Cabo viven un 59% de mestizos y un 29% de negros. ¿Qué ha cambiado? Que se borra de la nueva ley la palabra provincial y se incluye nacional, lo que hace que en todas las empresas grandes del país haya que contratar a un 74% de negros y  un 11% de mestizos, que es la proporción de población a nivel nacional. En la práctica: un nuevo sistema de segregación racial muy sofisticado. No se haría tan burdamente como hicieron los racistas afrikaners, sino que se haría por selección natural. Si no tengo empleo, me iré a donde pueda tenerlo.
¿Por qué puede querer Manyi y algunos grupos afines del ANC sacar adelante esta norma? “Porque la provincia Occidental del Cabo es la única de toda Sudáfrica donde no gobierna el ANC”, dicen todos los analistas. La mayoría de los mestizos y blancos votan en bloque a la DA. La segregación rompería esa barrera.
Lo curioso es que el proyecto ha sido dinamitado desde el propio Gobierno. El único ministro blanco del gabinete, Trevor Manuel, un histórico de la lucha contra el Apartheid que fue encarcelado varias veces y está en el Ejecutivo desde tiempos de Mandela, ha hecho pública una carta en la que llama “racista” a su compañero Manyi. “Se trata de imponer un apartheid a la inversa. Ahora sé de qué hablaba Mandela cuando dijo que había luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. Hablaba de gente como usted”, dice la durísima letra. Manuel no es que se ha quedado solo en la reprimenda, otros miembros de la coalición gubernamental han apoyado sus palabras y han recriminado el racismo latente de su portavoz. El propio ANC y el presidente Zuma han sacado un comunicado criticando sus palabras. Eso sí, la Liga Juvenil del ANC apoyó fervientemente la declaración de Manyi y acusó a Manuel de servir a los intereses de “los ricos y racistas blancos”.
Desunión entre negros y mestizos
La realidad es que negros y mestizos han estado unidos sólo, y con algunas dificultades, en la lucha contra el Apartheid. En los propios townships, donde vive la gente más pobre de Sudáfrica, no hay mezcla y en un lado viven los mestizos y en el otro los negros. “Son gente sin identidad”, explica Philippa, una profesora del Cabo. “No tienen idioma, ni vienen de ninguna tierra. Quieren ser blancos, pero no lo son”. Sin embargo, hay una más estrecha relación entre blancos y mestizos que con la población negra. “Son como nosotros, no hay choque cultural. Con los negros es que hay una forma completamente distinta de entender la vida”, decía el marido de una diplomática europea, que pide no dar su nombre, en una reciente recepción en Ciudad del Cabo. “El Apartheid me echó de la ciudad y ahora el ANC me quiere echar de la provincia”, dice John, un mestizo de la ciudad.
La batalla se ha abierto también en la prensa. La semana, justo antes de que se hicieran públicas las declaraciones de Manyi, comenzaba con una columna de opinión firmada por una negra, Kuli Roberts en el Sunday World, que sacudió una bofetada al país. Afirmó que las mestizas son “máquinas sexuales”, “que se reproducen como conejos” y que “beben demasiado y no tienen dientes frontales”. La protagonista de las lindezas ha pedido perdón ante todo el revuelo causado, que llegó a las altas esferas políticas. La tromba mediática provocada no ha cesado desde entonces. En un artículo publicado por el Mail&Guardian, “Manyi no está solo en el racismo”, el rector de la universidad del Estado Libre, Jonathan Jansen, habla sobre los peligros que se avecinan y concluye así:
– Haga que su vecino, con el que tuvo una buena relación, sea su enemigo.
– Represente a los enemigos como animales no como humanos. Se reproducen y se reproducen sin más hasta llegar a ser demasiados.
– Asígneles un conjunto de atributos degradantes: borrachas sin dientes frontales es un buen comienzo.
– Recuerde que el enemigo es diferente e irremediablemente grosero, vulgar y corrupto.
– Haga entender que sus comentarios sobre ellos no eran racistas, sólo intentaba ser gracioso y se han sacado de contexto.
– Presente a su nuevo enemigo como una amenaza para la subsistencia por el exceso de crías y haga ver que sería bueno que hubiera menos.
“El resto es fácil”, termina el artículo.

El partido en el poder dicta normas contra este colectivo

Nelson Mandela explica en su biografía Largo camino a la libertad que, a mediados de los 50, el Gobierno del Apartheid promulgó la Group Areas Act, quizá la más maquiavélica invención de los racistas afrikaners, que permitía al Gobierno separar a la gente para vivir en zonas de negros, indios y mestizos (coloured) exclusivamente (segregación racial).

El gran Mandela, entonces un chico rebelde que empezaba en la política y era el presidente de la Liga Juvenil del ANC (hoy partido en el Gobierno), reconoce en el libro que “yo tenía aún muchas dudas sobre si unirnos en la protesta con indios y mestizos” (en el libro se aprecia como Mandela fue girando de posturas radicales hasta convertirse en el paraguas de toda Sudáfrica). Sesenta años después, Sudáfrica amanece convulsa por un problema racial no cicatrizado. Esta vez no son blancos contra negros, esta vez la mecha ha prendido entre negros y mestizos.

Una declaración emitida en YouTube  ha sido la causa del recrudecimiento de la nunca enterrada lucha racial sudafricana. Se trata de un video en el que el actual portavoz del Gobierno, Jimmy Manyi, declara que en la provincia Occidental del Cabo (Ciudad del Cabo) “viven demasiados mestizos. Sería bueno que se desperdigarán por todo el país”, dijo el hoy portavoz del Gobierno. Las declaraciones son de finales del año pasado y las hizo cuando era director general de Empleo y elaboraba la modificación de la Ley de Empleo.

No es la única perla de uno de los niños mimados del presidente Zuma: “Los indios tienen cerca de una 6% de representación en los consejos de administración cuando sólo son un 3,9% de la población. Claro, los indios siempre han sido muy buenos negociando con el poder”, dijo Manyi ante el delirio del público en una reunión de empresarios negros en Durban.

Sus palabras no han quedado huecas, porque según el borrador de la nueva ley, si se lleva a cabo, miles de mestizos tendrán que dejar la provincia y marchar a otro lugar a buscar trabajo. En Sudáfrica hay un cupo obligado de contratos por raza en las empresas de más de 50 empleados. Hasta ahora ese cupo obligaba a que hubiera una paridad entre el porcentaje de habitantes en cada provincia y trabajadores. En la provincia Occidental del Cabo viven un 59% de mestizos y un 29% de negros. ¿Qué ha cambiado? Que se borra de la nueva ley la palabra provincial y se incluye nacional, lo que hace que en todas las empresas grandes del país haya que contratar a un 74% de negros y  un 11% de mestizos, que es la proporción de población a nivel nacional. En la práctica: un nuevo sistema de segregación racial muy sofisticado. No se haría tan burdamente como hicieron los racistas afrikaners, sino que se haría por selección natural. Si no tengo empleo, me iré a donde pueda tenerlo.

¿Por qué puede querer Manyi y algunos grupos afines del ANC sacar adelante esta norma? “Porque la provincia Occidental del Cabo es la única de toda Sudáfrica donde no gobierna el ANC”, dicen todos los analistas. La mayoría de los mestizos y blancos votan en bloque a la DA. La segregación rompería esa barrera.

Lo curioso es que el proyecto ha sido dinamitado desde el propio Gobierno. El único ministro blanco del gabinete, Trevor Manuel, un histórico de la lucha contra el Apartheid que fue encarcelado varias veces y está en el Ejecutivo desde tiempos de Mandela, ha hecho pública una carta en la que llama “racista” a su compañero Manyi. “Se trata de imponer un apartheid a la inversa. Ahora sé de qué hablaba Mandela cuando dijo que había luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. Hablaba de gente como usted”, dice la durísima letra. Manuel no es que se ha quedado solo en la reprimenda, otros miembros de la coalición gubernamental han apoyado sus palabras y han recriminado el racismo latente de su portavoz. El propio ANC y el presidente Zuma han sacado un comunicado criticando sus palabras. Eso sí, la Liga Juvenil del ANC apoyó fervientemente la declaración de Manyi y acusó a Manuel de servir a los intereses de “los ricos y racistas blancos”.

Desunión entre negros y mestizos

La realidad es que negros y mestizos han estado unidos sólo, y con algunas dificultades, en la lucha contra el Apartheid. En los propios townships, donde vive la gente más pobre de Sudáfrica, no hay mezcla y en un lado viven los mestizos y en el otro los negros. “Son gente sin identidad”, explica Philippa, una profesora del Cabo. “No tienen idioma, ni vienen de ninguna tierra. Quieren ser blancos, pero no lo son”. Sin embargo, hay una más estrecha relación entre blancos y mestizos que con la población negra. “Son como nosotros, no hay choque cultural. Con los negros es que hay una forma completamente distinta de entender la vida”, decía el marido de una diplomática europea, que pide no dar su nombre, en una reciente recepción en Ciudad del Cabo. “El Apartheid me echó de la ciudad y ahora el ANC me quiere echar de la provincia”, dice John, un mestizo de la ciudad.

La batalla se ha abierto también en la prensa. La semana, justo antes de que se hicieran públicas las declaraciones de Manyi, comenzaba con una columna de opinión firmada por una negra, Kuli Roberts en el Sunday World, que sacudió una bofetada al país. Afirmó que las mestizas son “máquinas sexuales”, “que se reproducen como conejos” y que “beben demasiado y no tienen dientes frontales”. La protagonista de las lindezas ha pedido perdón ante todo el revuelo causado, que llegó a las altas esferas políticas. La tromba mediática provocada no ha cesado desde entonces. En un artículo publicado por el Mail&Guardian, “Manyi no está solo en el racismo”, el rector de la universidad del Estado Libre, Jonathan Jansen, habla sobre los peligros que se avecinan y concluye así:

– Haga que su vecino, con el que tuvo una buena relación, sea su enemigo.

– Represente a los enemigos como animales no como humanos. Se reproducen y se reproducen sin más hasta llegar a ser demasiados.

– Asígneles un conjunto de atributos degradantes: borrachas sin dientes frontales es un buen comienzo.

– Recuerde que el enemigo es diferente e irremediablemente grosero, vulgar y corrupto.

– Haga entender que sus comentarios sobre ellos no eran racistas, sólo intentaba ser gracioso y se han sacado de contexto.

– Presente a su nuevo enemigo como una amenaza para la subsistencia por el exceso de crías y haga ver que sería bueno que hubiera menos.

“El resto es fácil”, termina el artículo.

De El Confidencial, 06/03/2011.

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  1. Carolina says

    Eu descobri este site do Nação Mestiça por que um amigo me contou sobre a página. Eu tenho pesquisado o site e tem artigos ótimos.



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