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El mito étnico del Censo – Waldo Torres Armas

Un censo debe medir lo que debe medir: la realidad nacional. La importancia del censo reside no tanto en saber cuántos somos, ni de qué raza o etnia, sino en cómo estamos, si las políticas públicas elaboradas y ejecutadas desde el anterior censo, han servido o no, para mejorar nuestra calidad de vida, nuestra situación como país. El objetivo es trazar políticas públicas que permitan superar los desequilibrios estructurales del país, para prever el desarrollo económico y social futuro.
¿Por qué se distorsiona el objetivo del censo pretendiendo la inflación del indigenismo? ¿Qué objeto tiene avivar otra vez una seudo lucha étnica? ¿suprimiendo al mestizo se mejorará la calidad censal? El interés de la ideología indigenista, consiste en hacer invisibles a quienes se consideran nativos de una verdadera “nación boliviana”. Se pretende desconocer la identidad y sentido de pertenencia de los mestizos con argumentos absurdos. La existencia de culturas, naciones, pueblos o etnias puras, es una ficción, todos esos conjuntos son mixtos, híbridos o mezclados, inducir a la mono-identificación étnica simplifica la estadística oficial que persigue fines para avalar intereses políticos, no intereses del Estado. Quieren mostrar que los indígenas son la “mayoría”, más numerosos que en el censo del 2001. La auto identificación como mestizo disminuiría significativamente el número de indígenas, lo que les impediría justificar la continuación la política de pseudodescolonización. La queja proviene de aquellos “bolivianos” que no se identifican con ninguno de los pueblos indígenas o naciones originarias. Un mestizo es alguien que indígena no es; pero no puede pasar tampoco por blanco, y por alguna razón no ingresa en la categoría “ninguna”. La metodología estadística proyectada no medirá el presente para prever el futuro, ideologías regresivas impiden incorporar preguntas útiles para verificar la realidad nacional y responder al esfuerzo económico del Estado. El Censo va a revelar que ha aumentado la población urbana y disminuido la rural, ¿no es ésta una clara señal de que vivimos un acelerado proceso de mestización? Si no se incluye “mestizo” como categoría social, creará problemas de consistencia estadística, y no cumplirá los objetivos del censo. De lo que trata es de incorporar un criterio de autoidentificación para todos, porque es necesario que el país se evalúe en conjunto, sin que esto sea establecer la distinción entre etnia y raza. A pesar de todo, la deliberada omisión censal permitirá, por estimación indirecta, medir la cantidad de mestizos en el país con cierta exactitud, sumando las respuestas: “ninguno”, “otro”, o “no sé”.

Un censo debe medir lo que debe medir: la realidad nacional. La importancia del censo reside no tanto en saber cuántos somos, ni de qué raza o etnia, sino en cómo estamos, si las políticas públicas elaboradas y ejecutadas desde el anterior censo, han servido o no, para mejorar nuestra calidad de vida, nuestra situación como país. El objetivo es trazar políticas públicas que permitan superar los desequilibrios estructurales del país, para prever el desarrollo económico y social futuro.

¿Por qué se distorsiona el objetivo del censo pretendiendo la inflación del indigenismo? ¿Qué objeto tiene avivar otra vez una seudo lucha étnica? ¿suprimiendo al mestizo se mejorará la calidad censal? El interés de la ideología indigenista, consiste en hacer invisibles a quienes se consideran nativos de una verdadera “nación boliviana”. Se pretende desconocer la identidad y sentido de pertenencia de los mestizos con argumentos absurdos. La existencia de culturas, naciones, pueblos o etnias puras, es una ficción, todos esos conjuntos son mixtos, híbridos o mezclados, inducir a la mono-identificación étnica simplifica la estadística oficial que persigue fines para avalar intereses políticos, no intereses del Estado. Quieren mostrar que los indígenas son la “mayoría”, más numerosos que en el censo del 2001. La auto identificación como mestizo disminuiría significativamente el número de indígenas, lo que les impediría justificar la continuación la política de pseudodescolonización. La queja proviene de aquellos “bolivianos” que no se identifican con ninguno de los pueblos indígenas o naciones originarias. Un mestizo es alguien que indígena no es; pero no puede pasar tampoco por blanco, y por alguna razón no ingresa en la categoría “ninguna”. La metodología estadística proyectada no medirá el presente para prever el futuro, ideologías regresivas impiden incorporar preguntas útiles para verificar la realidad nacional y responder al esfuerzo económico del Estado. El Censo va a revelar que ha aumentado la población urbana y disminuido la rural, ¿no es ésta una clara señal de que vivimos un acelerado proceso de mestización? Si no se incluye “mestizo” como categoría social, creará problemas de consistencia estadística, y no cumplirá los objetivos del censo. De lo que trata es de incorporar un criterio de autoidentificación para todos, porque es necesario que el país se evalúe en conjunto, sin que esto sea establecer la distinción entre etnia y raza. A pesar de todo, la deliberada omisión censal permitirá, por estimación indirecta, medir la cantidad de mestizos en el país con cierta exactitud, sumando las respuestas: “ninguno”, “otro”, o “no sé”.

De Opinión, 22/08/2012.

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