Skip to content


Mestizos originarios y mestizos contemporáneos – Gonzalo Mendieta Romero

Me afilaré para el “debate científico sobre la palabra mestizo” que anunció una autoridad. Tengo curiosidad mórbida de qué ciencia —con prestigio modernizante— acreditará el paso del mestizaje al baúl de los anacronismos.
Fue mi amigo Xavier Albó quien eludió el cientificismo y acudió a los “talleres y normas internacionales”, una “Declaración de NNUU”, y a las “recomendaciones de organismos internacionales” para adiestrarnos en las categorías que el mundo nos asigna, como periferie obediente que somos. Todo esto para que algún gurú mundial —antes de economía, hoy de antropología— nos dé palmaditas, indulgente, y nos anime a seguir la senda del bien que —cosa rara— suele coincidir con sus tesis.
Para enmienda de nuestra ignorancia andina, Albó dice que talleres internacionales han posibilitado estos “avances”: “cada vez se usan menos los viejos términos genéricos y de raíces raciales (blanco, mestizo, indígena)”. Falta conocer al valeroso que, acorde con los “avances”, se hubiera animado a desterrar el término “indígena” de la Constitución.
Voy ávido de oír razones pero se me hace difícil tolerar que se decrete que las cosas deben ser así porque los que sí saben (nosotros no, sólo pajareamos) lo mandan. Así, estaremos como con el darwinismo social: “el mundo” prescribía lo contrario, que los indígenas debían asimilarse o extinguirse. Y nosotros, dóciles, como hoy.
Fíjense que me escocían los alegatos del mestizaje que veo más teñidos de miedo que de reflexión. Leo entre líneas que si el país es de mayoría indígena, los que no lo somos perderemos lugar en la Tierra. Bastarían para tranquilizarse las licencias que el Gobierno “indígena” ha extendido para reclutar personajes de corbata y barba afeitada al ras, como en Roma. Si ése no es pragmatismo con la mezcla, díganme cuál es.
Sospecho de los argumentos de que todos somos mestizos porque en Iberia ya hubo mezcla, y entre las tribus de Israel. Son de una evidencia incontrastable pero entonces mestizo es sinónimo de humano; y si bien tenemos las bondades del universalismo, revive la pregunta: ¿hay clases distintas de mestizos? Porque aquí —urge reconocerlo— los discriminados eran “mestizos” morenitos. Se llamaban “indios” en la jerga del racismo local. Al haber sido discriminados, no es raro que ahora su cualidad “india” sea vía de igualación. Es forzado poner en la misma foto, arguyendo que no hay diferencias, a los “mestizos” de Pacajes y a los que festejan año nuevo en el “Country” o en el “Tenis”.
Lo indígena también revela la aspiración por símbolos y rentas que el Estado suministra. Una nueva clase media porta la bandera indígena, con mixturas y creciente urbanización, produciendo profesionales que desean un lugar, y que preferirían que el retrato de familia los acoja con sus orgullos y prejuicios, como lo hizo con los de los mestizos blanqueados.
Verdad que los temas étnicos deben ser tocados con pinzas, pero sin paranoias. La retórica exagera. Vean sino al Mandatario indígena que no habla la lengua, ama el fútbol, sermonea en español y en su juventud era trompetista (no quenista). Por algo Felipe Quispe no lucró de su franqueza. La reserva moral de la humanidad no está en Achacachi, como tampoco estaba entre las clases altas de la plurinación.
No veo por qué no puedan convivir las identidades indígena y mestiza, si así queremos llamarlas (porque sea verdad o porque sea necesario), pese a los “talleres internacionales”. No Tamayo ni Reinaga, sino pensadores “criollos”, como Prudencio y Francovich, ya predecían sin disgusto el advenimiento de la Bolivia indígena. Si las clases “tradicionales” siguen empeñadas en remedar la historia ajena, será además inevitable. No será por un censo sesgado que el lugar de los mestizos clareados se achique.
No hay necesidad de mentirnos en exceso, para uno u otro lado. Un buen inicio sería descolonizar a nuestros intelectuales, para que no repitan inertes lo que las “normas internacionales” disponen. Necesitamos descolonizarnos, ¿cómo que no?
El autor es abogado

Me afilaré para el “debate científico sobre la palabra mestizo” que anunció una autoridad. Tengo curiosidad mórbida de qué ciencia —con prestigio modernizante— acreditará el paso del mestizaje al baúl de los anacronismos.

Fue mi amigo Xavier Albó quien eludió el cientificismo y acudió a los “talleres y normas internacionales”, una “Declaración de NNUU”, y a las “recomendaciones de organismos internacionales” para adiestrarnos en las categorías que el mundo nos asigna, como periferie obediente que somos. Todo esto para que algún gurú mundial —antes de economía, hoy de antropología— nos dé palmaditas, indulgente, y nos anime a seguir la senda del bien que —cosa rara— suele coincidir con sus tesis.

Para enmienda de nuestra ignorancia andina, Albó dice que talleres internacionales han posibilitado estos “avances”: “cada vez se usan menos los viejos términos genéricos y de raíces raciales (blanco, mestizo, indígena)”. Falta conocer al valeroso que, acorde con los “avances”, se hubiera animado a desterrar el término “indígena” de la Constitución.

Voy ávido de oír razones pero se me hace difícil tolerar que se decrete que las cosas deben ser así porque los que sí saben (nosotros no, sólo pajareamos) lo mandan. Así, estaremos como con el darwinismo social: “el mundo” prescribía lo contrario, que los indígenas debían asimilarse o extinguirse. Y nosotros, dóciles, como hoy.

Fíjense que me escocían los alegatos del mestizaje que veo más teñidos de miedo que de reflexión. Leo entre líneas que si el país es de mayoría indígena, los que no lo somos perderemos lugar en la Tierra. Bastarían para tranquilizarse las licencias que el Gobierno “indígena” ha extendido para reclutar personajes de corbata y barba afeitada al ras, como en Roma. Si ése no es pragmatismo con la mezcla, díganme cuál es.

Sospecho de los argumentos de que todos somos mestizos porque en Iberia ya hubo mezcla, y entre las tribus de Israel. Son de una evidencia incontrastable pero entonces mestizo es sinónimo de humano; y si bien tenemos las bondades del universalismo, revive la pregunta: ¿hay clases distintas de mestizos? Porque aquí —urge reconocerlo— los discriminados eran “mestizos” morenitos. Se llamaban “indios” en la jerga del racismo local. Al haber sido discriminados, no es raro que ahora su cualidad “india” sea vía de igualación. Es forzado poner en la misma foto, arguyendo que no hay diferencias, a los “mestizos” de Pacajes y a los que festejan año nuevo en el “Country” o en el “Tenis”.

Lo indígena también revela la aspiración por símbolos y rentas que el Estado suministra. Una nueva clase media porta la bandera indígena, con mixturas y creciente urbanización, produciendo profesionales que desean un lugar, y que preferirían que el retrato de familia los acoja con sus orgullos y prejuicios, como lo hizo con los de los mestizos blanqueados.

Verdad que los temas étnicos deben ser tocados con pinzas, pero sin paranoias. La retórica exagera. Vean sino al Mandatario indígena que no habla la lengua, ama el fútbol, sermonea en español y en su juventud era trompetista (no quenista). Por algo Felipe Quispe no lucró de su franqueza. La reserva moral de la humanidad no está en Achacachi, como tampoco estaba entre las clases altas de la plurinación.

No veo por qué no puedan convivir las identidades indígena y mestiza, si así queremos llamarlas (porque sea verdad o porque sea necesario), pese a los “talleres internacionales”. No Tamayo ni Reinaga, sino pensadores “criollos”, como Prudencio y Francovich, ya predecían sin disgusto el advenimiento de la Bolivia indígena. Si las clases “tradicionales” siguen empeñadas en remedar la historia ajena, será además inevitable. No será por un censo sesgado que el lugar de los mestizos clareados se achique.

No hay necesidad de mentirnos en exceso, para uno u otro lado. Un buen inicio sería descolonizar a nuestros intelectuales, para que no repitan inertes lo que las “normas internacionales” disponen. Necesitamos descolonizarnos, ¿cómo que no?

El autor es abogado.

De Los Tiempos, 15/01/2012.

Os vídeos e os textos postados assinados por seus autores e os noticiosos e de outros sites lincados são de inteira responsabilidade dos mesmos não representando no todo ou em parte posicionamentos do Nação Mestiça.

Posted in Artigos.

Tagged with , .


0 Responses

Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.



Some HTML is OK

or, reply to this post via trackback.

Comments Protected by WP-SpamShield Anti-Spam