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Cuando Mao Tse-Tung apoyo al nazismo

CUANDO MAO TSE-TUNG APOYO AL NAZISMO
Mao Tsetung estrechando la mano de Richard Nixon, 1972. El dirigente chino se sintió cómodo con los bolcheviques rusos y con los liberales estadounidenses; la actual República Popular China es eso: política y socialmente marxista, y económicamente libremercadista. La sinarquía en otra de sus máximas expresiones.
Nadie puede desconocer que las guerras producen víctimas en los campos de batalla y fuera de ellos. Para la posteridad, para los libros y las crónicas, suelen ser suficientes las bajas de los soldados o milicianos, según correspondan, y el resto se cubre debajo de la alfombra de las lamentaciones y las vergüenzas.
De todos los conflictos desatados en la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial fue el que más víctimas produjo. Allí, entre los años 1939 y 1945, se perdió la caballerosidad en las batallas, pues también se mataban civiles que, a lo mejor, nada tenían que ver con las facciones en pugna. Los hombres humildes e indefensos pasaron a ser blancos militares, de tanto valor como matar a un general o un coronel.
Cuando el 23 de agosto de 1939 tiene lugar el insospechado pacto que recibió el nombre de “No Agresión” entre la Unión Soviética y la Alemania Nazi, las reglas del juego habían sido previamente aclaradas: los comunistas y los nacionalsocialistas se repartirían la dominación de Polonia y Finlandia, mientras que el régimen de Adolfo Hitler le cedía temporalmente a Josef Stalin la invasión de Lituania, Estonia y Letonia.
Así las cosas, y tras la finalización de la conflagración mundial en septiembre de 1945 (rendición de Japón ante los Estados Unidos), se supo que Polonia perdió 2.440.000 civiles; que en Finlandia fueron 2.000 los civiles asesinados; y que Lituania, Estonia y Letonia vieron morir 212.000, 40.000 y 147.000 civiles, respectivamente. Si tomamos en cuenta de que los cinco países nombrados solamente fueron ocupados por Alemania y la URSS, tenemos con que ambas naciones mataron alrededor de 2.841.000 civiles.
Retomamos lo del Pacto de “No Agresión” ruso-germano. El mismo se extendió desde agosto de 1939 hasta junio de 1941, casi dos años en que unos y otros se adueñaron de los países que se encontraban geográficamente en medio de Alemania y la Unión Soviética. De más está decir que la firma del pacto tuvo repercusión mundial, y creemos que, más que nada, porque resultaba asombrosa esta unión de intereses entre dos ideologías contrapuestas radicalmente. Ni los aliados del Eje ni los satélites de la Rusia comunista podrían creer este tipo de alianzas.
Sin embargo, cuando el 8 de mayo de 1945 se cerró el telón para los europeos en la contienda mundial, hubo detalles que desaparecieron de un plumazo, porque, como se sabe, los únicos que escriben la historia son los que vencen.
MAO Y EL PACTO NAZI-COMUNISTA DE 1939
Mao Tsetung (también conocido como Mao Zedong), desde su formación marxista-leninista no podía ignorar las políticas aplicadas por la Unión Soviética, el imperio del que surgieron aquellos pensadores que lo fascinaron desde su primera adultez. Y mucho menos podía desconocer aquellas medidas tomadas por la URSS antes y durante la Segunda Guerra Mundial.
Por ello, cuando tiene lugar la firma del Pacto de “No Agresión” entre los nazis y los comunistas, Mao Tsetung, aún sabiendo lo que esa firma significaba (expansión y muerte), apoya la medida con brutal honestidad. Hay que recordar que la ‘separación’ entre el comunismo chino y el soviético recién se da en el año 1957, y no antes, con lo cual, el Partido Bolchevique ruso, en su rol de dirigente de una Internacional, era quien establecía el apoyo universal de los comunistas a todas las medidas que él tomaba. En 1939, en vísperas de la declaración del Pacto de “No Agresión”, Stalin había mandado la directiva: los comunistas del mundo tenían que apoyar su consagración. Y Mao Tsetung no fue la excepción, como se pretendió inferir a posteriori.
1949: Mao Tsetung junto a Josef Stalin. Con la intención de ocultar la postura del dirigente chino ante la firma del Pacto de “No Agresión” de 1939, los historiadores post-guerra mundial diseminaron la versión de que Mao y Stalin nunca tuvieron buenas relaciones. Ésta y otras imágenes, desmienten la posición “políticamente correcta” del asunto. De las fluídas relaciones entre los dirigentes chino y ruso, es que Mao Tsetung aceptó el acuerdo entre nazis y comunistas soviéticos.
Un historiógrafo y sociólogo inglés, llamado Hugh Seton Watson, escribió en su obra “The Pattern of Communist Revolution” (1953) lo que sigue: “La actitud de los comunistas chinos hacia los beligerantes europeos hasta Junio de 1941, es mal conocida y se desearía tener más precisiones sobre ello”.
El 1° de septiembre de 1939, o sea, ocho días luego de firmado el pacto Hitler-Stalin, un periodista del Partido Comunista Chino quiso tener algunas impresiones de Mao Tsetung al respecto, por eso lo entrevistó. Así justificaba el líder comunista chino, la unión que habría de costarle al mundo cerca de 3 millones de civiles asesinados en apenas cinco naciones indefensas. Dijo Mao Tsetung:
“El pacto de no agresión germano-soviético es el resultado del crecimiento de las fuerzas del socialismo en la URSS y de la política de paz seguida sin desfallecimiento por el gobierno de la Unión Soviética. Este pacto ha quebrado las intrigas de la burguesía reaccionaria internacional en la persona de Chamberlain, de Daladier y otros, intrigas destinadas a provocar una guerra entre Alemania y la URSS; ha roto el cerco a la Unión Soviética del bloque germano-nipón, consolidado las relaciones pacíficas entre la URSS y Alemania, es la garantía de la prosecución de la edificación socialista en la URSS. En Oriente ese pacto ha golpeado a Japón y ha ayudado a China; en China misma ha reforzado las posiciones de los partidarios de la continuación de la guerra contra los opresores japoneses y ha propinado un serio golpe a los capituladotes. Todo esto crea una base que permitirá ayudar a los pueblos del mundo en su lucha por la liberación y la libertad. Tal es, en conjunto, el significado político del pacto germano-soviético de no agresión”.
Luego de la firma del pacto, el ejército ruso invadió impunemente Polonia, y esto no escapó al análisis de Mao Tsetung:
“En lo que concierne a la Unión Soviética, sus actos presentaban un carácter perfectamente justo. Dos cuestiones se le planteaban: dejar la Polonia entera en manos del imperialismo alemán o hacer que las minorías orientales de Polonia obtuvieran su libertad. En este asunto, la Unión Soviética optó por la segunda solución. Todo esto demuestra que la guerra que hace la Unión Soviética es justa, una guerra de liberación y no de conquista, que ayuda a liberar a las pequeñas nacionalidades, a las masas populares. En cuanto a la guerra que hace Alemania, la que hacen Inglaterra y Francia, se trata por ambas partes, de una guerra injusta, imperialista, de una guerra de conquista para oprimir a otras naciones y otros pueblos”. ¿Se habrá enterado Mao, en su momento, que fue justamente la Unión Soviética la que dejó, por la firma del pacto, que Alemania se expandiera hacia otras naciones? En fin, sigamos.
Mao Tsetung justificaba la consolidación de las relaciones comerciales rusa-alemanas, que ayudaban poderosamente a la máquina de guerra nazi:
“Hay quienes consideran las relaciones comerciales que la URSS mantiene con Alemania, en base al tratado de comercio germano-soviético, como un acto de participación de la Unión Soviética a la guerra al lado de Alemania. Esta opinión es errónea porque se confunde la relación comercial con la participación en la guerra. Y no puede confundírsela ni siquiera con una ayuda. Cuando la guerra de España, la Unión Soviética mantenía relaciones comerciales con Alemania e Italia sin que nadie pretendiera que estaba ayudando a esos dos países en su agresión contra España; al contrario, se decía que ayudaba a España contra la agresión alemana e italiana y eso porque en verdad la ayudaba. Y para dar otro ejemplo. En este momento en que China y el Japón están en guerra, la Unión Soviética comercia con el Japón, pero a nadie se le ocurre pensar que está ayudando al Japón en su agresión contra China; por el contrario, se dice que ayuda a China en su lucha contra los japoneses y en verdad la ayuda”.
¿Este fue el “estadista” Mao Tsetung? ¿No sabía él que de las transacciones comerciales se financian, entre otras cosas, las FF.AA. de los países para atacar e invadir pueblos o hacer la guerra? Una incongruencia total la del criminal dirigente comunista de China.
Por último, veamos la crítica que le hacía a los socialdemócratas que se oponían en 1939 al hitlerismo. Una perlita:
“Los partidos comunistas del mundo entero deben levantarse resueltamente contra esta guerra, contra los procedimientos criminales de los social-demócratas que han traicionado al proletariado y sostienen esta guerra. El país del socialismo –la Unión Soviética- aferrada como nunca a su política de paz, observa una estricta neutralidad hacia los dos bandos”.
Para dar fe de que no mentimos, las hasta ahora desconocidas palabras de Mao Tsetung fueron extraídas de la Revista Trimestral “Estudios sobre el Comunismo”, Año II – N° 6, Santiago de Chile, Octubre-Diciembre de 1954, páginas 113 y 114.

Mao Tsetung estrechando la mano de Richard Nixon, 1972. El dirigente chino se sintió cómodo con los bolcheviques rusos y con los liberales estadounidenses; la actual República Popular China es eso: política y socialmente marxista, y económicamente libremercadista. La sinarquía en otra de sus máximas expresiones.

Nadie puede desconocer que las guerras producen víctimas en los campos de batalla y fuera de ellos. Para la posteridad, para los libros y las crónicas, suelen ser suficientes las bajas de los soldados o milicianos, según correspondan, y el resto se cubre debajo de la alfombra de las lamentaciones y las vergüenzas.

De todos los conflictos desatados en la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial fue el que más víctimas produjo. Allí, entre los años 1939 y 1945, se perdió la caballerosidad en las batallas, pues también se mataban civiles que, a lo mejor, nada tenían que ver con las facciones en pugna. Los hombres humildes e indefensos pasaron a ser blancos militares, de tanto valor como matar a un general o un coronel.

Cuando el 23 de agosto de 1939 tiene lugar el insospechado pacto que recibió el nombre de “No Agresión” entre la Unión Soviética y la Alemania Nazi, las reglas del juego habían sido previamente aclaradas: los comunistas y los nacionalsocialistas se repartirían la dominación de Polonia y Finlandia, mientras que el régimen de Adolfo Hitler le cedía temporalmente a Josef Stalin la invasión de Lituania, Estonia y Letonia.

Así las cosas, y tras la finalización de la conflagración mundial en septiembre de 1945 (rendición de Japón ante los Estados Unidos), se supo que Polonia perdió 2.440.000 civiles; que en Finlandia fueron 2.000 los civiles asesinados; y que Lituania, Estonia y Letonia vieron morir 212.000, 40.000 y 147.000 civiles, respectivamente. Si tomamos en cuenta de que los cinco países nombrados solamente fueron ocupados por Alemania y la URSS, tenemos con que ambas naciones mataron alrededor de 2.841.000 civiles.

Retomamos lo del Pacto de “No Agresión” ruso-germano. El mismo se extendió desde agosto de 1939 hasta junio de 1941, casi dos años en que unos y otros se adueñaron de los países que se encontraban geográficamente en medio de Alemania y la Unión Soviética. De más está decir que la firma del pacto tuvo repercusión mundial, y creemos que, más que nada, porque resultaba asombrosa esta unión de intereses entre dos ideologías contrapuestas radicalmente. Ni los aliados del Eje ni los satélites de la Rusia comunista podrían creer este tipo de alianzas.

Sin embargo, cuando el 8 de mayo de 1945 se cerró el telón para los europeos en la contienda mundial, hubo detalles que desaparecieron de un plumazo, porque, como se sabe, los únicos que escriben la historia son los que vencen.

MAO Y EL PACTO NAZI-COMUNISTA DE 1939

Mao Tsetung (también conocido como Mao Zedong), desde su formación marxista-leninista no podía ignorar las políticas aplicadas por la Unión Soviética, el imperio del que surgieron aquellos pensadores que lo fascinaron desde su primera adultez. Y mucho menos podía desconocer aquellas medidas tomadas por la URSS antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Por ello, cuando tiene lugar la firma del Pacto de “No Agresión” entre los nazis y los comunistas, Mao Tsetung, aún sabiendo lo que esa firma significaba (expansión y muerte), apoya la medida con brutal honestidad. Hay que recordar que la ‘separación’ entre el comunismo chino y el soviético recién se da en el año 1957, y no antes, con lo cual, el Partido Bolchevique ruso, en su rol de dirigente de una Internacional, era quien establecía el apoyo universal de los comunistas a todas las medidas que él tomaba. En 1939, en vísperas de la declaración del Pacto de “No Agresión”, Stalin había mandado la directiva: los comunistas del mundo tenían que apoyar su consagración. Y Mao Tsetung no fue la excepción, como se pretendió inferir a posteriori.

1949: Mao Tsetung junto a Josef Stalin. Con la intención de ocultar la postura del dirigente chino ante la firma del Pacto de “No Agresión” de 1939, los historiadores post-guerra mundial diseminaron la versión de que Mao y Stalin nunca tuvieron buenas relaciones. Ésta y otras imágenes, desmienten la posición “políticamente correcta” del asunto. De las fluídas relaciones entre los dirigentes chino y ruso, es que Mao Tsetung aceptó el acuerdo entre nazis y comunistas soviéticos.

Un historiógrafo y sociólogo inglés, llamado Hugh Seton Watson, escribió en su obra “The Pattern of Communist Revolution” (1953) lo que sigue: “La actitud de los comunistas chinos hacia los beligerantes europeos hasta Junio de 1941, es mal conocida y se desearía tener más precisiones sobre ello”.

El 1° de septiembre de 1939, o sea, ocho días luego de firmado el pacto Hitler-Stalin, un periodista del Partido Comunista Chino quiso tener algunas impresiones de Mao Tsetung al respecto, por eso lo entrevistó. Así justificaba el líder comunista chino, la unión que habría de costarle al mundo cerca de 3 millones de civiles asesinados en apenas cinco naciones indefensas. Dijo Mao Tsetung:

“El pacto de no agresión germano-soviético es el resultado del crecimiento de las fuerzas del socialismo en la URSS y de la política de paz seguida sin desfallecimiento por el gobierno de la Unión Soviética. Este pacto ha quebrado las intrigas de la burguesía reaccionaria internacional en la persona de Chamberlain, de Daladier y otros, intrigas destinadas a provocar una guerra entre Alemania y la URSS; ha roto el cerco a la Unión Soviética del bloque germano-nipón, consolidado las relaciones pacíficas entre la URSS y Alemania, es la garantía de la prosecución de la edificación socialista en la URSS. En Oriente ese pacto ha golpeado a Japón y ha ayudado a China; en China misma ha reforzado las posiciones de los partidarios de la continuación de la guerra contra los opresores japoneses y ha propinado un serio golpe a los capituladotes. Todo esto crea una base que permitirá ayudar a los pueblos del mundo en su lucha por la liberación y la libertad. Tal es, en conjunto, el significado político del pacto germano-soviético de no agresión”.

Luego de la firma del pacto, el ejército ruso invadió impunemente Polonia, y esto no escapó al análisis de Mao Tsetung:

“En lo que concierne a la Unión Soviética, sus actos presentaban un carácter perfectamente justo. Dos cuestiones se le planteaban: dejar la Polonia entera en manos del imperialismo alemán o hacer que las minorías orientales de Polonia obtuvieran su libertad. En este asunto, la Unión Soviética optó por la segunda solución. Todo esto demuestra que la guerra que hace la Unión Soviética es justa, una guerra de liberación y no de conquista, que ayuda a liberar a las pequeñas nacionalidades, a las masas populares. En cuanto a la guerra que hace Alemania, la que hacen Inglaterra y Francia, se trata por ambas partes, de una guerra injusta, imperialista, de una guerra de conquista para oprimir a otras naciones y otros pueblos”. ¿Se habrá enterado Mao, en su momento, que fue justamente la Unión Soviética la que dejó, por la firma del pacto, que Alemania se expandiera hacia otras naciones? En fin, sigamos.

Mao Tsetung justificaba la consolidación de las relaciones comerciales rusa-alemanas, que ayudaban poderosamente a la máquina de guerra nazi:

“Hay quienes consideran las relaciones comerciales que la URSS mantiene con Alemania, en base al tratado de comercio germano-soviético, como un acto de participación de la Unión Soviética a la guerra al lado de Alemania. Esta opinión es errónea porque se confunde la relación comercial con la participación en la guerra. Y no puede confundírsela ni siquiera con una ayuda. Cuando la guerra de España, la Unión Soviética mantenía relaciones comerciales con Alemania e Italia sin que nadie pretendiera que estaba ayudando a esos dos países en su agresión contra España; al contrario, se decía que ayudaba a España contra la agresión alemana e italiana y eso porque en verdad la ayudaba. Y para dar otro ejemplo. En este momento en que China y el Japón están en guerra, la Unión Soviética comercia con el Japón, pero a nadie se le ocurre pensar que está ayudando al Japón en su agresión contra China; por el contrario, se dice que ayuda a China en su lucha contra los japoneses y en verdad la ayuda”.

¿Este fue el “estadista” Mao Tsetung? ¿No sabía él que de las transacciones comerciales se financian, entre otras cosas, las FF.AA. de los países para atacar e invadir pueblos o hacer la guerra? Una incongruencia total la del criminal dirigente comunista de China.

Por último, veamos la crítica que le hacía a los socialdemócratas que se oponían en 1939 al hitlerismo. Una perlita:

“Los partidos comunistas del mundo entero deben levantarse resueltamente contra esta guerra, contra los procedimientos criminales de los social-demócratas que han traicionado al proletariado y sostienen esta guerra. El país del socialismo –la Unión Soviética- aferrada como nunca a su política de paz, observa una estricta neutralidad hacia los dos bandos”.

Para dar fe de que no mentimos, las hasta ahora desconocidas palabras de Mao Tsetung fueron extraídas de la Revista Trimestral “Estudios sobre el Comunismo”, Año II – N° 6, Santiago de Chile, Octubre-Diciembre de 1954, páginas 113 y 114.

De Agência Informativa.

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