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Cuba: El apoyo comunista al gobierno de Fulgencio Batista

URC2Los comunistas cubanos sacan el primer número de su órgano oficial, aún sin estar legalizado el partido y con la frase de doble filo «Hay algo que no falla: el pueblo» en primera plana. Este partido venía de pactar con Gerardo Machado en medio de la huelga general de agosto de 1933 y verse sobrepujado por el pueblo, que desoyó el llamado de la «vanguardia de la clase obrera» y arrolló con la tiranía machadista. Ahora los comunistas ofrecían al hombre fuerte de turno, el coronel Fulgencio Batista, «propaganda y apoyo a cambio de la legalización del partido, introduciendo con ello una confusión indescriptible y profundizando aún más la crisis del proceso revolucionario» (Raúl Roa: XV años después, 1950, página 219).

El grupúsculo comunista de Juan Marinello venía publicando con registro legal, desde 1935, el periodiquito La Palabra, pero el volante del primero de mayo de 1938 anunciaba que la cosa iba en serio. La Internacional Comunista guardó las apariencias con el galimatías de que, bajo el lema «Unidad de todas las fuerzas anti-Batista», el pueblo cubano había forzado al dictador a restaurar cierto número de libertades democráticas y ahora tenía ya su diario «Hoy y la revista semanal Mediodía, que valerosamente defienden los derechos del pueblo» (Rundschau [Basilea], Número 43, agosto 28 de 1938).
En realidad, Batista se había transfigurado ante los ojos de los comunistas. En la VI Pleno del Comité Central del Partido (1935), Batista era «traidor nacional al servicio del imperialismo y fiel ejecutor de las órdenes de Caffery», es decir: el embajador-interventor americano. Para el X Pleno (1938), Batista «no deja de ser un sargento [de] origen social humilde». El partido fue legalizado (septiembre 13, 1938) como Unión Revolucionaria Comunista (URC) y al día siguiente salió en la primera plana de Hoy: «El coronel Batista ha comenzado a dejar de ser el centro de la reacción en Cuba».
Al regresar Batista de Washington, donde asistió a los festejos por el XX aniversario del armisticio (noviembre 11, 1918) que puso fin a la Primera Guerra Mundial, hubo un acto de masas frente al Palacio Presidencial y el secretario general del Partido Comunista, Blas Roca, apareció encaramado en el balcón junto a él. La suerte estaba echada.
Batista convocaría a elecciones para Asamblea Constituyente (Gaceta Oficial, septiembre 25 de 1939, página 6272) y la URC se sumó a la comparsa batistiana Coalición Socialista Democrática (CSD) para cumplir la instrucción de Moscú de formar como sea un frente popular. La luna de miel duró que la CSD perdió las elecciones de 1944, con Carlos Saladrigas como candidato que, «por mil razones, [era] la continuación del curso progresista democrático y populista de Fulgencio Batista» (Hoy, mayo 13 de 1944). La URC se llamaba entonces Partido Socialista Popular (PSP) y giraría en redondo al año siguiente para explicar «por qué apoyamos los socialistas al Dr. Grau» (Hoy, agosto 7 de 1945). Luego se deshizo en «Viva[s] a la alianza auténtico-socialista» (Hoy, junio 4 de 1946), pero aquello acabaría como la fiesta del Guatao.
A poco de ser nombrado Carlos Prío ministro del Trabajo (1947), la sección obrera del Partido Auténtito se alzó con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la suerte del periódico empezó a declinar junto con el PSP, a tal punto que sólo después del triunfo de Castro Blas Roca pudo exclamar: «La cosecha de Hoy es ahora» (Bohemia, mayo 24 de 1963).

El grupúsculo comunista de Juan Marinello venía publicando con registro legal, desde 1935, el periodiquito La Palabra, pero el volante del primero de mayo de 1938 anunciaba que la cosa iba en serio. La Internacional Comunista guardó las apariencias con el galimatías de que, bajo el lema «Unidad de todas las fuerzas anti-Batista», el pueblo cubano había forzado al dictador a restaurar cierto número de libertades democráticas y ahora tenía ya su diario «Hoy y la revista semanal Mediodía, que valerosamente defienden los derechos del pueblo» (Rundschau [Basilea], Número 43, agosto 28 de 1938).

En realidad, Batista se había transfigurado ante los ojos de los comunistas. En la VI Pleno del Comité Central del Partido (1935), Batista era «traidor nacional al servicio del imperialismo y fiel ejecutor de las órdenes de Caffery», es decir: el embajador-interventor americano. Para el X Pleno (1938), Batista «no deja de ser un sargento [de] origen social humilde». El partido fue legalizado (septiembre 13, 1938) como Unión Revolucionaria Comunista (URC) y al día siguiente salió en la primera plana de Hoy: «El coronel Batista ha comenzado a dejar de ser el centro de la reacción en Cuba».

Al regresar Batista de Washington, donde asistió a los festejos por el XX aniversario del armisticio (noviembre 11, 1918) que puso fin a la Primera Guerra Mundial, hubo un acto de masas frente al Palacio Presidencial y el secretario general del Partido Comunista, Blas Roca, apareció encaramado en el balcón junto a él. La suerte estaba echada.

Batista convocaría a elecciones para Asamblea Constituyente (Gaceta Oficial, septiembre 25 de 1939, página 6272) y la URC se sumó a la comparsa batistiana Coalición Socialista Democrática (CSD) para cumplir la instrucción de Moscú de formar como sea un frente popular. La luna de miel duró que la CSD perdió las elecciones de 1944, con Carlos Saladrigas como candidato que, «por mil razones, [era] la continuación del curso progresista democrático y populista de Fulgencio Batista» (Hoy, mayo 13 de 1944). La URC se llamaba entonces Partido Socialista Popular (PSP) y giraría en redondo al año siguiente para explicar «por qué apoyamos los socialistas al Dr. Grau» (Hoy, agosto 7 de 1945). Luego se deshizo en «Viva[s] a la alianza auténtico-socialista» (Hoy, junio 4 de 1946), pero aquello acabaría como la fiesta del Guatao.

A poco de ser nombrado Carlos Prío ministro del Trabajo (1947), la sección obrera del Partido Auténtito se alzó con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la suerte del periódico empezó a declinar junto con el PSP, a tal punto que sólo después del triunfo de Castro Blas Roca pudo exclamar: «La cosecha de Hoy es ahora» (Bohemia, mayo 24 de 1963).

Arnaldo M. Fernández

De Emilio Ichikawa, 15/05/2011.

Nota: Título da matéria nosso.

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